22 de noviembre de 2013

Blue Woody

Blue Jasmine (2013) es una película estadounidense escrita y dirigida por Woody Allen que cuenta la historia de Jasmine (Cate Blanchett), una mujer perteneciente a la alta sociedad neoyorquina que, tras caer en bancarrota decide mudarse a vivir con su hermana en San Francisco.

Tener mucho y tener poco; tener poco o tener mucho. Esto es lo que nos plantea la nueva obra de Woody Allen de principio a fin. Despojada de esa comicidad presente en gran parte de su filmografía, Blue Jasmine es una mirada directa a la naturaleza de la persona y a su actitud frente a los cambios. Una temática simple pero con mucho jugo que en esta ocasión Woody Allen no consigue exprimir.

A lo largo de la película se recurre al flashback en numerosas ocasiones para que comprendamos el presente de la protagonista a través de lo que le ocurrió en el pasado. Como resultado del repetido uso de este recurso narrativo, el montaje queda un poco torpe, ya que frena a la historia en cada intento que hace de arrancar. Esto desemboca en una narración plana que, para más inri, carece del aliño que suele aplicar Woody Allen a sus relatos.

Por encima de todo lo comentado en los anteriores párrafos, está la actuación de Cate Blanchett (nada debería impedir su nominación al Oscar). Es su interpretación la que sostiene los noventa y pico minutos que dura el filme y la que consigue acercar al espectador al significado que el director quiere dar al metraje. Ya que si fuese por los demás actores (salvando a Sally Hawkins, que interpreta a la hermana de Jasmine), la calidad de la cinta descendería de manera drástica.

Nota: 6/10.

31 de octubre de 2013

La venganza silenciosa

Sólo Dios perdona (2013, título original: Only God forgives) es una película francesa escrita y dirigida por Nicholas Winding Refn que cuenta la historia de Julian (Ryan Gosling), un traficante de drogas que vive en Bangkok con sus hermanos Billy y Gordon. El asesinato de Billy lleva a su madre, Crystal (Kristin Scott Thomas), a trasladarse a Bangkok para ajusticiar la muerte del mayor de sus hijos.

La película aborda la venganza desde el punto de vista de la familia. Venganza que deriva en contravenganza (esta palabra me la he inventado yo) con el fin único de salvaguardar la seguridad familiar. Desde este punto se observa el papel dominante y protector que juegan los padres sobre los hijos, a quienes protegen pero a la vez empujan a tomar según qué decisiones y ejecutarlas en su nombre. La venganza no sólo alcanza a quienes participan desde primera línea, sino que salpica, al igual que los litros de sangre que se derraman en la película, a personajes que son simples intermediarios en el proceso.

Silencio, ¿por qué tanto silencio Nicholas? La cinta cuenta con escasos diálogos, se sirve más de los actos y de los gestos que de las palabras. Es evidente que esa es la intención del director, pero la sensación que queda es distinta. El silencio no sugiere nada, es un silencio vacío que más que aportar lo que hace es restar, resta ritmo a la narración. Esto resulta en fragmentos del filme en los que podemos echarnos una siesta, despertarnos, quitarnos las legañas y que todavía no haya avanzado la narración.

El silencio es uno de los dos principales factores que define a la película, el otro es la estética. Con una fotografía muy marcada (principalmente en interiores) que se mueve entre colores rojos, azules y naranjas al más puro estilo burdel dando la sensación de que los personajes caminan por el mismísimo infierno. En este sentido, se crea una atmósfera bastante peculiar que atrae al espectador hacia lo que está viendo.


En lo que se refiere a las interpretaciones hay que hablar de Kristin Scott Thomas, que se come la pantalla con cada aparición que hace en el filme. En el papel de madre soberana y frívola, la actriz inglesa firma la mejor actuación de la película. Por otro lado, la esperada actuación de Ryan Gosling, cuyo personaje mantiene una actitud similar a la de su papel en Drive, es más pobre que en la película citada al contar con menos matices y registros.

Nota: 6'5/10.

10 de octubre de 2013

El glamour de lo superficial

The bling ring (2013) es una película estadounidense escrita y dirigida por Sofia Coppola que cuenta la historia de un grupo de adolescentes que, obsesionados con el estilo de vida de las celebrities, deciden asaltar los hogares de algunas de sus estrellas preferidas.

La película, basada en hechos reales y escrita a partir de un artículo sobre el caso en Vanity fair (que podéis leer pinchando aquí), nos muestra una sociedad estadounidense representada en un grupo de jóvenes víctima del materialismo que rodea al glamour de Hollywood. Esta idea o temática que propone la directora se plantea únicamente desde el punto de vista de los adolescentes, obviando la óptica de los padres o de las autoridades. El objetivo es que el espectador sea participe en primera persona de las actividades que llevan a cabo los protagonistas. Es una forma de que el espectador se involucre y crea ser uno más dentro del grupo de jóvenes asaltantes. La consecuencia de este planteamiento es que el tema es tratado superficialmente, sin ahondar en diferentes posturas.

El filme está estructurado de tal manera que la serie de allanamientos y las consecuencias de los mismos se narran de forma intercalada. Pero esta alternancia está desequilibrada entre las dos partes, los allanamientos tienen mucho más peso que las consecuencias, rompiendo con la posibilidad de imprimir ritmo a la cinta y cayendo en un conjunto de secuencias similares que se repiten constantemente.

Emma Watson, hablemos de ella una vez más. Su interpretación vuelve a ser brillante, como para dedicarle un párrafo de la crítica, y es que The bling ring sería menos sin la actriz inglesa. En un reparto tan joven y con unos personajes con actitudes tan similares, Emma Watson sobresale por encima del resto en la interpretación de un papel que va ganando peso conforme se desarrolla la historia.

Nota: 5'5/10.

1 de octubre de 2013

Amarillo sangre

Utopía (2013, título original: Utopia) es una serie de televisión inglesa (emitida por Channel 4 en Inglaterra y por Canal+ en España) creada por Dennis Kelly que cuenta la historia de un grupo de personas que dan con el manuscrito de un cómic titulado The utopia experiments, que contiene teorías conspiratorias acerca del devenir del ser humano y que persigue una organización secreta conocida como The network.


Los primeros planos del primer capítulo de la serie son reveladores, colores saturados a más no poder. Así será durante el resto de la serie, colores saturados con predominio del amarillo sobre otros también muy frecuentes como el verde y el rojo. Utopía tiene una fotografía que no dejará indiferente a nadie que pueda toparse con uno de sus capítulos mientras hace zapping. Pero no sólo de colores vive el hombre, también encontramos a lo largo de los seis capítulos encuadres bastante alejados de lo que podemos considerar lo normal (entiéndase por "normal" lo que suele venir de Hollywood y cuesta unos cuantos millones de dólares). Otro aspecto que llama la atención de la serie es la música, con sonidos que recuerdan a algunas de las piezas musicales de Donnie Darko, sonidos electrónicos y no muy melódicos que acompañan a cada uno de los planos a la perfección.

Dejando a un lado los aspectos formales de la serie, que sin duda son su seña de identidad, nos encontramos con un guión bastante original. Una guión que cruza entre sí las tramas de los distintos personajes y crea una relación distinta entre cada uno de ellos a base de subtramas. Subtramas que se multiplican conforme avanzan los capítulos llegando al punto de estar poco definidas, eso sí, que no cunda el pánico, en los dos últimos capítulos se resuelven mejor de lo que se desarrollan. A pesar de esto, los seis capítulos se quedan cortos, se echan de menos explicaciones más precisas y repetidas.


Utopía participa de esa frase que reza que todo lo que viene del Reino Unido es bueno, como ya lo han hecho recientemente otras producciones televisivas como Shameless, Skins, Misfits, Sherlock, Black mirror...

Nota: 7/10.

P.D.: ¿Dónde está Jessica Hyde?

10 de julio de 2013

Marginados contra marginados

Las ventajas de ser un marginado (2012, título original: The perks of being a wallflower) es una película estadounidense escrita y dirigida por Stephen Chbosky que cuenta la historia de Charlie (Logan Lerman), un estudiante de primer año que al poco tiempo de entrar en el instituto entabla una amistad con dos estudiantes de último año, Patrick (Ezra Miller) y su hermanastra Sam (Emma Watson).

La película tiene un planteamiento opuesto a las "tradicionales" películas de adolescentes de Hollywood donde los débiles (marginados) acaban ganándose el respeto de los fuertes (populares). Ofrece una visión del mundo de los marginados desde dentro de este, es decir, parte de los marginados para adentrarse en las relaciones del propio colectivo, eliminando así el elemento superficial que predomina en las cintas que tienen a jugadores del equipo de fútbol americano y a animadoras como sujeto. Por otro lado, estos marginados no se presentan ante el espectador desde una perspectiva cómica, sino desde el drama, algo también novedoso, dado que los marginados, nerds, freaks... suelen ser frecuentemente el eje sobre el que giran algunas comedias.

Un elemento que se repite, está presente a lo largo del filme y define tanto a los personajes como a las relaciones que los unen es la música, ejemplificado en el intercambio de cintas de casete entre Charlie y Sam y en la canción que funciona como hilo conductor de la película, Heroes de David Bowie.


El guión está adaptado a partir de la novela homónima también escrita por Stephen Chbosky publicada en 1999, lo que probablemente haya supuesto cierta influencia de la adolescencia del autor en la película, por ejemplo la música que escuchaba, teniendo en cuenta que la historia se desarrolla a comienzo de los noventa, cuando Chbosky rondaba los veinte años.

Las ventajas de ser un marginado entra dentro del saco de las feel-good movies, a pesar de su marcado tinte dramático no para de transmitir buen rollo dentro de ese estilo indie que tiene.

Nota: 8/10.

P.D.: Emma Watson.